Ser viajero no significa moverse de un lugar a otro, es más, aveces se torna irrelevante cambiar de lugar. No hay que cambiar de ciudad, ir al rincón más apartado de la tierra para ser viajero. Ser viajero es maravillarse con la vida y todo lo que nos rodea, es disfrutar y redescubrir cada día nuestro entorno, es respetar nuestro mundo y a cada ser viviente.

Hoy quiero tocar el corazón de cada uno de los lectores de este blog y quiero expresar enfáticamente que no debemos causar sufrimiento a los animales. Debemos ser conscientes y respetar el medio ambiente y con ello, los animales silvestre y su hábitat. No caigamos en el juego de ese turismo destructivo, que no valora y no respeta la vida. Recorramos el mundo, pero respetemos la vida de los animales, respetemos el medio ambiente y valoremos este hermoso planeta que habitamos, del cual nosotros necesitamos para vivir y no al revés.

Lee también: Un viaje de sabores e historia: Guía alimentaria para viajar a México

Cuidar-respetar-animales-isla-del-sol-Bolivia-Katy-Food-and-Travels-Blog-Viajes-Alimentos
Aquí una foto de unos animalitos en la Isla del Sol, Bolivia.

La historia nos ha mostrado lo destructivos que podemos ser…

El rumbo de la historia nos ha mostrado lo voraz y mortífero que puede resultar el ser humano, el pasado nos debe servir para intervenir el futuro.

“Homo sapiens llevó a la extinción a cerca de la mitad de las grandes bestias del planeta mucho antes de que los humanos inventaran la rueda, la escritura o las herramientas de hierro.

La primera oleada de extinción, que acompañó a la expansión de los cazadores-recolectores, fue seguida por la segunda oleada de extinción, que acompañó la expansión de los agricultores, y nos proporciona una importante perspectiva sobre la tercera oleada de extinción, que la actividad industrial está causando en la actualidad.

Las Américas eran un gran laboratorio de experimentación evolutiva, un lugar en el que animales y plantas desconocidos habían evolucionado y medrado. Sin embargo, toda esa actividad desapareció. Dos mil años después de la llegada de los sapiens, la mayoría de estas especies únicas se habían extinguido.

Solo unas pocas islas extremadamente remotas se libraron de la atención del hombre hasta la época moderna, y estas islas mantuvieron su fauna intacta. Las islas Galápagos, para poner un ejemplo famoso, permanecieron inhabitadas por los humanos hasta el siglo XIX, por lo que preservaron su zoológico único, incluidas las tortugas gigantes, que, como los antiguos diprotodontes, no muestran temor ante los humanos.

Quizá si hubiera más personas conscientes de las extinciones de la primera y la segunda oleada, se mostrarían menos indiferentes acerca de la tercera oleada, de la que forman parte. Si supiéramos cuántas especies ya hemos erradicado, podríamos estar más motivados para proteger a las que todavía sobreviven. Esto es especialmente relevante para los grandes animales de los océanos. A diferencia de sus homólogos terrestres, los grandes animales marinos sufrieron relativamente poco en las revoluciones cognitiva y agrícola. Pero muchos de ellos se encuentran ahora al borde de la extinción como resultado de la contaminación industrial y del uso excesivo de los recursos oceánicos por parte de los humanos. Si las cosas continúan al ritmo actual, es probable que las ballenas, tiburones, atunes y delfines sigan el mismo camino hasta el olvido que los diprotodontes, los perezosos terrestres gigantes y los mamuts. Entre los grandes animales del mundo, los únicos supervivientes del diluvio humano serán los propios humanos, y los animales de granja”

‘Poseemos la dudosa distinción de ser la especie más mortífera en toda la historia de la biología’. Es inminente y urgente que paremos la destrucción de nuestro planeta, porque a la vez nos estamos destruyendo. En la historia de la humanidad, el ser humano, nunca ha sido capaz de generar bienestar para todos los habitantes del planeta. La historia nos ha mostrado muchos desaciertos, y ya es hora que, con tantos avances científicos, intelectuales, políticos y demás, seamos capaces de revertir el rumbo en el que estamos caminando. Nuestra inteligencia debe servir para crear y no para destruir.

“Al igual que la evolución, la historia hace caso omiso de la felicidad de los organismos individuales. Y los individuos humanos, por su parte, suelen ser demasiado ignorantes y débiles para influir sobre el curso de la historia para su propio beneficio”

 

Lee también: ¡Unámonos a la celebración para la protección de los Osos!

Quizá quieras leer: ¿Cómo llegar a Machu Picchu? o Que bebidas no te puedes perder, si viajas a México.


REFERENCIAS:

Yuval Noah Harari. De animales a dioses. Breve Historia de la Humanidad. página 86-92. Editorial Nomos, S.A.

NOMENCLATURA: “Citas textuales”. ‘Paráfrasis’

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.